Surfear los impulsos (Meditación guiada)

Tablas de surf en la playa

Nota

En primer lugar, se pide a los miembros del grupo que piensen en una situación que en situaciones anteriores desencadenase una situación de perdida de control en el pasado o, que imaginen una posible situación que pudiese llevarles a una pérdida de control de sus impulsos en el futuro. Se advierte que no escojan algo que les suponga un reto insuperable, sobre todo en las primeras exposiciones a esta meditación guiada.

Una vez que todos los miembros han elegido la situación, se les dan las siguientes instrucciones:

  • Te vamos a pedir que te imagines que no te dejas llevar por el comportamiento reactivo del pasado.
  • Vas a tratar de aceptar cualquier cosa que surja con una actitud de amabilidad y curiosidad sin tratar de evitar ni responder ante las emociones que surjan ni los recuerdos.
  • Si la escena elegida te resulta demasiado complicada en ese momento, trata de elegir algo un poco menos complicado para empezar.
  • Si la situación se vuelve insoportable, puedes abrir los ojos ligeramente para regresar al presente.

A continuación, se guía a los miembros del grupo a través por medio de la imaginación a que se expongan a la situación elegida, del siguiente modo:

Surfeando los impulsos (20 minutos)

Hombre surfeando al atardecer

Permite que tu cuerpo se vaya relajando, deja que tus ojos se cierren suavemente si así lo prefieres y ve aquietando la mente con cada respiración. Los brazos pueden estar apoyados en el suelo a lo largo del cuerpo, ligeramente separados o sobre el abdomen, como prefieras (10 segundos).

Nota como el aire entra por las fosas nasales y sale después de haber recorrido todo tu cuerpo (5 segundos). Ahora trae la situación que has elegido a tu mente, esa situación que te hizo comportarte de manera reactiva en el pasado o que podría hacer que te comportaras de ese modo en el futuro (10 segundos).

Recuerda que vas a tomar la decisión de no jugar ni responder de manera impulsiva, aunque la escena pueda incitarte a ello. Imagina vívidamente todas las modalidades sensoriales que puedas, la luz y colores de la escena, olores si puede haberlos y sensaciones físicas (10 segundos).

Tal vez, estés con una persona concreta o en un lugar concreto, tomate unos segundos para imaginarte a ti mismo en esa situación. Piensa en esas cosas que te llevan a comportarte de manera impulsiva, y colócate justo en ese punto en el que te sientes impulsado a responder de manera automática o comportarte de manera reactiva, y detente ahí un instante (5 segundos). Observa la experiencia sin reaccionar automáticamente, explorándola con curiosidad y amabilidad (10 segundos).

Quizá notes que surge alguna emoción, algún pensamiento y determinadas sensaciones físicas. ¿Qué es lo que notas en tu cuerpo? Observa que parte de esta experiencia te puede resultar intolerable. ¿Podrías mantenerte con ella y ser amable contigo mismo? (10 segundos). Si en algún momento notas que la situación sobrepasa tus límites puedes retroceder un poco y centrarte en la respiración (5 segundos).

Recuerda que estamos decidiendo no obedecer a ningún impulso o deseo que surja. Estamos manteniéndonos con ellos y observando lo que ocurre en nuestro cuerpo, lo que pasa por nuestra mente, siendo conscientes de cómo se siente ese impulso o deseo, sin defendernos ni resistirnos. Simplemente explorando. ¿Qué necesitas realmente? ¿Identificas un anhelo de algo? Tal vez haya miedo, enfado, soledad, aburrimiento, tristeza, angustia u otra emoción. ¿Qué es lo que necesitas realmente en este momento? Permanece con esta incomodidad y obsérvala de un modo amable (10 segundos).

Si el deseo o impulso se vuelve más fuerte, podrías imaginarlo como una ola del océano, imagina que te encuentras surfeando esa ola, utilizando la respiración para mantenerte firme sobre la tabla (3 segundos). Tu tarea es remontar la ola del deseo en el momento que empieza a formarse, a medida que crece, simplemente manteniéndote con ella, a través de su cresta de intensidad, manteniendo tu equilibrio mientras la ola sube y manteniéndote en la cima hasta que, de forma natural, comience a bajar (10 segundos).

Estás surfeando esta ola, no reaccionando al deseo siendo arrastrado por él. Sencillamente, observa, como el impulso o deseo sube y baja y, sin necesidad de acción alguna por tu parte, las olas del deseo, al igual que las del océano, suben, bajan y por último, se desvanecen (10 segundos).

Observa como eres capaz de simplemente estar presente con esa ola en lugar de reaccionar a ella inmediatamente. Acepta el deseo y permanece con él, sin obedecer al impulso inmediato y al habito, sin cumplirlo, sin tener que expulsarlo (3 segundos).

Ahora, cuando te veas preparado, abandona el escenario que has imaginado. Lentamente devuelve tu atención a la habitación en la que te encuentras, mueve un poco los brazos y las piernas para activarte y abre despacio los ojos a tu ritmo.


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NACHO

Buscando darle un propósito a la vida, hallar un sentido más allá del sin-sentido y evolucionar conscientemente.

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