Principios básicos

portada de principios básico de la meditación

Si nos limitamos a expresar los principios básicos necesarios y suficientes de cualquier proceso o técnica de meditación debemos regresar a los fundamentos más sencillos y esclarecedores; esto es, las enseñanzas de Gautama Buda y lo que el estableció como Vipassana. El significado literal de la palabra pali es «mirar», y el significado metafórico es «observar, presenciar».

3 fases para la observación

Se puede decir que la meditación que Gautama Buda eligió es la meditación esencial. Todas las demás meditaciones son diferentes formas de llegar al mismo destino, el estado de presencia es aquello que no se puede eludir. Pero Buda eliminó todo lo demás y mantuvo sólo la parte esencial: el observar.

El cuerpo

En el observar hay tres fases. Podemos (o más bien debemos) comenzar por el cuerpo, porque el cuerpo es lo más fácil de presenciar. Es fácil presenciar tus manos moviéndose, realizando cualquier acción. Puedes observarte caminando por la calle. Puedes observarte mientras estás comiendo. Así que la primera fase, y la más simple, en vipassana, es presenciar las acciones del cuerpo. Cualquier método científico siempre comenzará por lo más simple. Y mientras estés presenciando el cuerpo, tendrás nuevas experiencias que te sorprenderán. Cuando muevas la mano presenciando, observando, alerta y consciente, sentirás cierta gracia y cierto silencio en ella. Puedes hacer el movimiento sin presenciar, será más rápido, pero perderá la gracia.

De esta forma, saldrás de los automatismos de la mente (que no eres tú) y todo tu día a día cambiará cualitativamente, podrás sentir una conexión con todas las cosas sin los juicios de bueno o malo, agradable o desagradable.

La mente

El método siempre es el mismo, sólo el objeto cambia en cada fase. La segunda fase es observar la mente. Ahora entramos en un mundo más sutil: observar los pensamientos. Si has tenido éxito observando el cuerpo, esto no te resultará difícil. Los pensamientos no son visibles, como tampoco lo es el aire, pero el aire es tan material como las piedras; así son tus pensamientos, materiales, aunque invisibles. Su única condición, no juzgar.

No juzgues, porque en cuanto empieces a juzgar te olvidarás de observar. El motivo por el que está prohibido es porque el tiempo que empleas en juzgar – éste es un pensamiento bueno no has estado presenciando. Has empezado a pensar, te has involucrado. No te conviertas en participante, ya sea por alabanza, apreciación, o por reproche; no debes tomar ninguna actitud acerca de lo que esté pasando en tu mente. Debes observar tus pensamientos como si fueran nubes que pasan por el cielo. No son ni buenas ni malas, lo mismo pasa con los pensamientos.

Observa sin juicio alguno y de nuevo volverás a recibir una gran sorpresa. Según vayas acostumbrándote a observar, cada vez vendrán menos pensamientos. Ése es un gran logro en la meditación. Ya has recorrido la mitad del camino, y ésa era la parte más dura. Ahora ya conoces el secreto, lo único que hay que hacer es aplicar el mismo secreto a diferentes objetos (de esta forma surgen las diferentes técnicas contemplativas).

Las emociones

Después de los pensamientos tienes que pasar a experiencias más sutiles: emociones, sentimientos, estados de ánimo. Tienes que pasar de la mente al corazón, con la misma condición: no juzgar, sólo presenciar. Y lo que te sorprenderá será que la mayoría de tus emociones, sentimientos y estados de ánimo que te poseen… Terminas por convertirte en aquello que sientes, esta es la base de muchas terapias, el ayudarte a ser consciente que tú no eres la tristeza, tú no eres la ira, ni siquiera la exaltación ni la culpa. Observando el corazón, la experiencia entonces será que nada te posee. La tristeza viene y va; tú no te vuelves triste. La felicidad viene y va; tampoco te vuelves feliz.

Tú ya no eres un esclavo a quien se trae y se lleva de acá para allá, eres alguien a quien no puede molestarle ninguna trivialidad, emoción, sentimiento o persona.

Cuando te conviertas en un testigo en la tercera fase, por primera vez te convertirás en un maestro: nada te molestará, nada te superará, todo se mantendrá lejano, muy por debajo de ti, y tú estarás en la cima de una montaña. Esto es Vipassana en esencia, limitarse a observar sin emitir juicio alguno, profundizando en el ser sin análisis pasados o futuros.

Cuando te has convertido en un perfecto observador de tu cuerpo, tu mente y tu corazón, ya no puedes hacer nada más, sólo tienes que esperar. Cuando la perfección es completa en esas tres fases, la cuarta fase sucede por sí misma, como si de un premio se tratara. De repente tu fuerza vital, tu presenciar, entra en el mismo centro de tu ser. Has llegado a casa.

Ni siquiera necesitarás tener un éxito perfecto en la ejecución, el mismo intento ya es revelador, el objetivo no es verlo como una técnica más, si no como la forma natural de estar en el mundo.

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1 comentario en «Principios básicos»

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Buscando darle un propósito a la vida, hallar un sentido más allá del sin-sentido y evolucionar conscientemente.

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