La meditación de la montaña (Meditación guiada)

Montañas y lagos

Recuerda

En esta meditación guiada vas a tratar de identificarte con la estabilidad de las montañas. Tanto a nivel mental como corporal. Por lo que puede ser más interesante realizar esta meditación sentado frente a una posición tumbada, por la mayor estabilidad y semejanza con una montaña. En cualquier caso, los beneficios son los mismos y no hay problema en elegir cualquier postura.

Meditación guiada por escrito de la montaña (25 minutos)

Comenzamos realizando una respiración profunda y dejando que el cuerpo se vaya relajando, permítete acomodar la postura las veces que necesites y deja que tus ojos se cierren suavemente si así lo prefieres y aquietando la mente en cada inhalación y en cada exhalación. Los brazos pueden estar apoyados en el suelo a lo largo del cuerpo, ligeramente separados o sobre el abdomen, como prefieras (10 segundos).

Siéntete estable y relajado. Empieza a sentir tu cuerpo apoyado en el suelo y presta atención a las sensaciones de contacto con el suelo [o silla]. Siente tus pies en el suelo, tu cabeza, tus caderas, la parte baja y alta del cuerpo, los brazos y los hombros. Siente tu cuello y por último siente el cuerpo entero (5 segundos).

Cuando estés listo, cierra los ojos si todavía no los has cerrado. Lleva tu atención a la respiración por un momento. Siente la respiración que entra y que sale, siente cómo el aire entra en tu cuerpo, y siente cómo el aire abandona el cuerpo por la nariz (5 segundos). Deja que la respiración ocurra naturalmente, no intentes modificarla de ninguna manera. Siente la sensación del aire que roza el labio superior mientras sale por la nariz (5 segundos). Deja que tu cuerpo esté estático y tranquilo, permitiendo que una sensación de tranquilidad te inunde (10 segundos).

Montañas al atardecer
El poder de la montaña está en su estabilidad frente a los cambios

Mientras permaneces tumbado [o sentado], deja que se forme una imagen en la pantalla de tu mente. La imagen de la más maravillosa y bella montaña que hayas visto o que puedas imaginar (3 segundos). Trata de enfocar esta imagen, y aunque no consigas visualizar la montaña, deja que las sensaciones de la montaña invadan tus sentidos (3 segundos). Es una montaña enorme y altísima que llega hasta el cielo, la base es muy amplia y arraigada a la tierra. Es una montaña que tiene los flancos llenos de bosques y vegetación. Quizá tu montaña tenga una manta de nieve que cubre la cima (2 segundos) y los árboles que cubren los flancos superiores estén también cubiertos de nieve (3 segundos). Quizás haya riachuelos y cataratas que fluyen desde la cima hacia abajo. Es una montaña que transmite belleza (5 segundos).

Cuando te sientas listo, conecta la montaña a tu cuerpo de forma que tu cuerpo y la montaña lleguen a ser uno en tu mente (10 segundos).

Ahora, mientras permaneces tumbado aquí [o sentado], compartes la grandiosidad, estabilidad y majestuosidad de la montaña (2 segundos). Tú te vuelves montaña. Arraigado en tu postura, tu cabeza es la cima de la montaña, soportada por el resto del cuerpo. Desde ahí puedes ver un escenario panorámico de toda la existencia (10 segundos).

Tus hombros y brazos son los flancos de la montaña (3 segundos). Tus piernas, la base estable y firme de la montaña (3 segundos).

Arraigado en tu postura, siente la experiencia de tu cuerpo que es montaña (2 segundos). Con cada respiración, te vuelves cada vez más montaña, cada vez más estable y más quieto (2 segundos). Es una sensación que va más allá de palabras y pensamientos (10 segundos).

Continúas dándote cuenta de cómo el sol viaja por el cielo, de cómo la luces, las sombras y los colores van cambiando por momentos en la quietud de la montaña (2 segundos). Al mismo tiempo, en tu superficie se refleja la luz del sol, lo ríos de agua fluyen de la nieve que se derrite y se transforman en cataratas, las plantas y la vida salvaje florecen por momentos (10 segundos).

Como tú, la montaña está firme, observando y sintiendo como la noche sigue el día y como el día sigue a la noche (2 segundos). El radiante y luminoso sol es seguido por la fría noche llena de estrellas que iluminan el cielo, hasta que un nuevo día vuelva a amanecer (2 segundos). Pero tú, como la montaña, sigues ahí. Estable. Percibes el cambio en cada momento, y sientes la quietud que transmite la montaña a través de todos los cambios (10 segundos).

Así, permaneces estable al paso de las estaciones, una después de otra, y mientras, el tiempo cambia, momento tras momento y día tras día. Tú te quedas en quietud, aceptando todos los cambios y transformaciones (pausa).

Las personas van y vienen para ver a la montaña y quizá puedan decir que la montaña es estupenda, o que quizá no sea buen día para visitarla. Puede ser que haya demasiada gente, o esté lloviendo, o haya niebla que impida ver nada. Poco le importa a la montaña, que permanece en todo momento en quietud y armonía (2 segundos). Las nubes pueden llegar y pueden irse, los turistas pueden apreciarla o no, pero la belleza y estabilidad de la montaña no cambia, sea que lo perciban las personas o no (15 segundos).

montañas entre los arboles

Permanece así unos instantes, identificándote con esa montaña de tu mente. Sé la personificación de la montaña, mientras sigues en quietud y arraigado frente a todo lo que cambia en tu vida a lo largo de los minutos, de las horas, días, meses y años (3 segundos). Nuestros pensamientos y sensaciones, nuestras preocupaciones, las tempestades emocionales y las crisis (2 segundos).  Todos estos eventos que nos ocurren, son como el tiempo que afecta a la montaña. El tiempo que acompaña a nuestra vida no es algo que haya que ignorar o negar; es algo que hay que saber integrar, honrar y sentir con la sabiduría de la montaña (10 segundos).

Vuelve ahora a centrarte en la posición de tu cuerpo, en las sensaciones. Empieza a mover los pies, los brazos, las piernas; y cuando te sientas listo, puedes abrir los ojos y estirarte a tu gusto. Cuando lo desees puedes levantarte, recordando llevar esta nueva forma de relacionarte con tus emociones al día a día.


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