Aceptación compasiva (Meditación guiada)

Monja budista meditando en un templo budista con túnica roja

Recuerda

Antes de iniciar la meditación, trata de evocar una situación de dolor, dificulta o sufrimiento por la que estés pasando tu o quien vaya a realizar la meditación guiada. No elijas una situación que te desborde emocionalmente, ni tampoco algo insignificante. Por otra parte, si en la actualidad no existe nada que te produzca dolor o sufrimiento, evoca alguna situación del pasado. Si has superado cualquier malestar en tu vida, usa el sufrimiento de otros para trabajarlo en esta meditación.

Meditación guiada por escrito de aceptación compasiva (25 minutos)

Niños corriendo en la playa al atardecer
«El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional» – Buda

Permite que tu cuerpo se vaya asentando, deja que tus ojos se cierren suavemente si así lo prefieres y ve aquietando la mente con cada respiración. Los brazos pueden estar apoyados en el suelo a lo largo del cuerpo, ligeramente separados o sobre el abdomen, como prefieras (10 segundos)

Deja que la respiración se haga suave y rítmica, sin forzar. El aire circula de forma suave y llega hasta tu abdomen liberando tensiones. Trata de respirar con la parte baja de los pulmones, sin esforzarte, de manera natural (10 segundos).

Continuamos tomando conciencia de la respiración en la totalidad del cuerpo, permitiendo que la respiración mueva y relaje el cuerpo al frente, los costados y por detrás. Permítete sentir la respiración profundamente en tu interior (10 segundos).

Ahora trata de asentar tu atención en la respiración mientras amable y rítmicamente esta disuelve las tensiones acumuladas durante el día. Con mucha delicadeza y cuidado abre tu consciencia para incluir el dolor, malestar, fatiga o cualquier dificultad que estés experimentando. Trata de hacerlo con una actitud de cariño, igual que la que ofrecerías de forma natural a un ser querido que se hubiese hecho daño (10 segundos).

Seguimos respiramos suavemente, si sientes miedo entonces respira amablemente con el miedo y vuelve a reposar tu atención en la respiración, en el cuerpo, una y otra vez (5 segundos). Cada vez que tu mente se funda con alguna historia o emoción, regrésala a esta inspiración y a esta exhalación; a este momento y esta meditación (10 segundos).

Con cada respiración tu resistencia el dolor se va ablandando; en cada inhalación y exhalación el cuerpo se va acunado amablemente con una respiración comprensiva y cariñosa (5 segundos). Ahora, presta atención de una manera más precisa y con curiosidad. ¿Cómo son las sensaciones de dolor o malestar? Observa cómo están continuamente fluyendo, cambiando en un ir y venir muy sutil. Quizá descubras una sensación agradable al abrazar tu dificultad, una sensación de alivio en el corazón; ahora, que finalmente estás acercándote con curiosidad en lugar de quedarte atrapado en un tira y afloja continuo, en una batalla que genera más sufrimiento, más tensión (10 segundos).

Si surge algún pensamiento acerca de este dolor o dificultad; puedes observar cómo va cambiando, fluyendo, trata de dejarlo ir y venir sin suprimirlo. Acompaña estos pensamientos por una respiración amable y cariñosa; cultivando una actitud que escucha con amabilidad, si te sientes abrumada por tu experiencia, amplia tu consciencia y nota los sonidos, la temperatura, tu presencia… (10 segundos). Permite que las sensaciones de dolor o malestar sucedan dentro de una consciencia amplia y abierta que incluya todos los elementos de tu experiencia que van surgiendo, pasando y transformándose sin tu intervención (10 segundos).

Continúa usando la respiración para aflojar la resistencia; y ahora impregna tu respiración de compasión hacia ti mismo. Inhala amabilidad fluyendo hacia el cuerpo y exhala amabilidad filtrándose cada vez más profundo, más profundamente impregnando el cuerpo y la estancia con calidez y compasión. Deja que la totalidad de tu cuerpo se relaje con cada respiración (20 segundos).

Antes de poner punto final a esta meditación recuerda llevar esta actitud de autocompasión contigo mientras te vas involucrando en las actividades de la vida diaria y permite que con el tiempo estas resistencias puedan ir aflojándose (5 segundos).

Termina ahora con una inhalación profunda y completa (2 segundos) y una exhalación larga y lenta (5 segundos); y cuando lo desees puedes levantarte; tan sólo tienes que mover un poco las piernas y los brazos antes de hacerlo e ir abriendo los ojos a tu ritmo.


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NACHO

Buscando darle un propósito a la vida, hallar un sentido más allá del sin-sentido y evolucionar conscientemente.

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